Las rabietas son una de las mayores preocupaciones de los padres de niños pequeños. Es importante entender que son una expresión normal de emociones que aún no saben manejar.
¿Por qué ocurren?
Los niños pequeños experimentan emociones intensas pero aún no tienen las herramientas verbales para expresarlas. La frustración, el cansancio o el hambre pueden desencadenar una rabieta.
Qué hacer durante una rabieta
Mantén la calma, no grites ni castigues. Ofrece tu presencia y contención física si el niño lo permite. Valida sus emociones: "Entiendo que estás enojado".
Prevención
Anticipa situaciones difíciles, mantén rutinas predecibles, y asegúrate de que tu hijo esté descansado y alimentado.
Recuerda: las rabietas pasarán. Tu amor y paciencia son las mejores herramientas.